Vendo Parcelas en Pelarco V 1694-P-118-RR.1.26

$118,000,000
  • Dormitorio
  • Cuarto de baño
  • 2 Area

Descripción

Vendo  Parcelas en Pelarco V 1694-P-118-RR.1.26

¿Buscas invertir en tierra fértil para agricultura?
Disponemos de tres lotes excepcionales en el sector La Batalla, Pelarco, ideales para todo tipo de cultivos. Cada parcela mide 4 hectáreas y está clasificada como terreno de 2da clase , garantizando alta productividad y versatilidad agrícola.

  • Precio por lote: 118 millones de pesos  cada una 

  • Ubicación estratégica: Fácil acceso, con potencial para desarrollo agrícola sostenible.

  • Características: Suelo apto para cultivos diversos, con buenas condiciones de drenaje y fertilidad.

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Valor de la propiedad: $118.000.000.c/u

 

Comisión de corredora: 2% del precio de venta más IVA

Características señaladas salvo error u omisión

Llamar: 998647567 – 941800002

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Ramírez Propiedades . cl

Elegía

(En Orihuela, su pueblo y el mío, se
me ha muerto como del rayo Ramón Sijé,
con quien tanto quería.)

Yo quiero ser llorando el hortelano
de la tierra que ocupas y estercolas,
compañero del alma, tan temprano.

Alimentando lluvias, caracolas
y órganos mi dolor sin instrumento,
a las desalentadas amapolas

daré tu corazón por alimento.
Tanto dolor se agrupa en mi costado,
que por doler me duele hasta el aliento.

Un manotazo duro, un golpe helado,
un hachazo invisible y homicida,
un empujón brutal te ha derribado.

No hay extensión más grande que mi herida,
lloro mi desventura y sus conjuntos
y siento más tu muerte que mi vida.

Ando sobre rastrojos de difuntos,
y sin calor de nadie y sin consuelo
voy de mi corazón a mis asuntos.

Temprano levantó la muerte el vuelo,
temprano madrugó la madrugada,
temprano estás rodando por el suelo.

No perdono a la muerte enamorada,
no perdono a la vida desatenta,
no perdono a la tierra ni a la nada.

En mis manos levanto una tormenta
de piedras, rayos y hachas estridentes
sedienta de catástrofes y hambrienta.

Quiero escarbar la tierra con los dientes,
quiero apartar la tierra parte a parte
a dentelladas secas y calientes.

Quiero minar la tierra hasta encontrarte
y besarte la noble calavera
y desamordazarte y regresarte.

Volverás a mi huerto y a mi higuera:
por los altos andamios de las flores
pajareará tu alma colmenera

de angelicales ceras y labores.
Volverás al arrullo de las rejas
de los enamorados labradores.

Alegrarás la sombra de mis cejas,
y tu sangre se irán a cada lado
disputando tu novia y las abejas.

 

Tu corazón, ya terciopelo ajado,
llama a un campo de almendras espumosas
mi avariciosa voz de enamorado.

A las aladas almas de las rosas
del almendro de nata te requiero,
que tenemos que hablar de muchas cosas,
compañero del alma, compañero.

Miguel Hernández