Vendo Casa en Talca V 1687-C-312-GR-11.25

$312,000,000
  • 8 Dormitorio
  • 2 Cuarto de baño
  • 184 2 Area

Descripción

Vendo Casa en Talca V 1687-C-312-GR-11.25

Casa central, de un piso, construcción de albañilería, a pocas cuadras del centro y la plaza de armas. 

Consta de:

Living comedor o salón principal;

Comedor de diario o salón;

Cocina;

2 baños;

8 piezas;

Terraza en salida a patio;

Galpón en patio con lavadero;

Galpón de 25 m2 para estacionamiento en jardín;

Hermoso y amplio jardín en frente de la casa;

Patio;

2 bodegas;

4 a 6 estacionamientos;

Superficie construida de 184 m2 aproximadamente;

Superficie del terreno de 900 m2 aproximadamente, 15 de frente por 60 de fondo.

Disponible para uso habitacional o comercial.

Precio de venta Uf 7.883, aproximadamente 312 millones de pesos.

Características indicadas, salvo error u omisión.

Llamar: 974275998 – 941800002 – 998647567 

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Ramírez Propiedades . cl

 

 La princesa está triste, de Rubén Darío

La princesa está triste.. Qué tendrá la princesa?
Los suspiros se escapan de su boca de fresa,

que ha perdido la risa, que ha perdido el color.
La princesa está pálida en su silla de oro;
está mudo el teclado de su clave sonoro,
y en un vaso, olvidada, se desmaya una flor.

El jardín puebla el triunfo de los pavos reales.
Parlanchina, la dueña dice cosas banales,
y vestido de rojo piruetea el bufón.
La princesa no ríe, la princesa no siente;
la princesa persigue por el cielo de Oriente
la libélula vaga de una vaga ilusión.

¿Piensa acaso en el príncipe de Golconda o de China,
o en el que ha detenido su carroza argentina
para ver de sus ojos la dulzura de luz?
¿O en el rey de las islas de las rosas fragantes,
o en el que es soberano de los claros diamantes,
o en el dueño orgulloso de las perlas de Ormuz?

¡Ay!, la pobre princesa de la boca de rosa
quiere ser golondrina, quiere ser mariposa,
tener alas ligeras, bajo el cielo volar;
ir al sol por la escala luminosa de un rayo,
saludar a los lirios con los versos de Mayo,
o perderse en el viento sobre el trueno del mar.

Ya no quiere el palacio, ni la rueca de plata,
ni el halcón encantado, ni el bufón escarlata,
ni los cisnes unánimes en el lago de azur.
Y están tristes las flores por la flor de la corte;
los jazmines de Oriente, los nelumbos del Norte,
de Occidente las dalias y las rosas del Sur.

¡Pobrecita princesa de los ojos azules!
Está presa en sus oros, está presa en sus tules,
en la jaula de marmol del palacio real;
el palacio soberbio que vigilan los guardas,
que custodian cien negros con sus cien alabardas,
un lebrel que no duerme y un dragón colosal.

¡Oh, quién fuera hipsipila que dejó la crisálida!
(La princesa está triste; la princesa está pálida.)
¡Oh visión adorada de oro, rosa y marfil!
¡Quién volara a la tierra donde un príncipe existe
(la princesa está pálida; la princesa está triste),
más brillante que el alba, más hermoso que Abril!

“Calla, calla, princesa” -dice el hada madrina-,
“en caballo con alas hacia aquí se encamina,
en el cinto la espada y en la mano el azor,
el feliz caballero que te adora sin verte,
y que llega de lejos, vencedor de la Muerte,
a encenderte los labios con su beso de amor…”