Vendo Casa En Playa Rancura, Licantén V 1100-130-LR-04.24
Vendo Casa En Playa Rancura, Licantén V 1100-130-LR-04.24 Un oasis de ensueño te espera en primera línea del mar. Una hermosa casa de 148 m² emplazada en un terreno de 306 m², un refugio perfecto para disfrutar de la vida junto al mar.
Esta propiedad te ofrece:
Ubicación privilegiada: Primera línea al mar, con acceso directo a la playa.
Comodidades: Luz y agua potable, alcantarillado público.
Seguridad: Propiedad regularizada con rol propio.
Versatilidad: Apta para uso familiar, negocios, clubes, restaurantes, etc.
Equipamiento: Se vende amoblada, lista para disfrutar.
Rentabilizar tu inversión con una excelente rentabilidad en arriendo diario demostrable.
– Despertar con el sol naciente reflejándose en las aguas cristalinas.
– Saborear un café matutino en la terraza, con el sonido hipnótico de las olas rompiendo en la orilla.
– Compartir inolvidables momentos en familia y amigos en un entorno de paz y alegría.
Más que una casa, es un estilo de vida.
Conéctate con la naturaleza, la tranquilidad y la belleza del mar.
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Características indicadas, salvo error u omisión.
Llamar: 984672819 – 941800002
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Ramírez Propiedades . cl

Recuerdo el mar
Chileno, has ido al mar en este tiempo?
Anda en mi nombre, moja tus manos y levántalas
y yo desde otras tierras adoraré esas gotas
que caen desde el agua infinita en tu rostro.
Yo conozco, he vivido toda la costa mía,
el grueso mar del Norte, de los páramos, hasta
el peso tempestuoso de la espuma en las islas.
Recuerdo el mar, las costas agrietadas y férreas
de Coquimbo, las aguas altaneras de Tralca,
las solitarias olas del Sur, que me crearon.
Recuerdo en Puerto Montt o en las islas, de noche,
al volver por la playa, la embarcación que espera,
y nuestros pies dejaban en sus huellas el fuego,
las llamas misteriosas de un dios fosforescente.
Cada pisada era un reguero de fósforo.
Íbamos escribiendo con estrellas la tierra.
Y en el mar resbalando la barca sacudía
un ramaje de fuego marino, de luciérnagas,
una ola innumerable de ojos que despertaban
una vez y volvían a dormir en su abismo.
Pablo Neruda
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